viernes

Rasqué con las uñas los últimos restos de nicotina de mis pulmones, olvidados hacía tiempo quizás todavía con la esperanza de encontrar algo de compañía en aquella oscuridad; arranqué las costras de mis codos, quité las legañas de mi largo sueño y me puse las botas azules. Vamos! "Estas botas están hechas para caminar", si llegas conmigo hasta el final, te dejaré morderme donde quieras.

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